miércoles, 2 de diciembre de 2020

Historia de Miércoles: La Musa del Arquitecto, pasión y muerte.

 Todo empezó en 1903, a poco de qué Edwin y Mamah Cheney encargaran la construcción de su casa a un arquitecto vecino, Frank Lloyd Wright. Ella se sentía agobiada por las obligaciones domésticas y tenía unas ganas bárbaras de volar. Frank Lloyd Wright era un seductor impenitente y un dandy: no salía a la calle sin su traje perfectamente planchado, su corbata y su boina que estuvo de moda a mediados del siglo XIX hasta los primeros años del XX. Los personajes cantados para encender una historia.



Para Wright su matrimonio con la discreta Catherine Lee Tobin (Kitty) y sus  seis hijos “minaban su vena creativa”. Y cuando el vecino le encargó un trabajo y conoció a la esposa... su instinto de cazador hizo lo suyo: Wright encontró en Martha Borthwick Cheney, apodada Mamah Cheney lo que su mujer ya no le ofrecía. Mamah tenía dos hijos pero estaba sedienta de volar en libertad. Fueron amantes furtivos hasta que no pudieron más y revelaron el romance a sus respectivas parejas. Fue un escándalo que excitó a los periódicos: según el Chicago Tribune Catherine Lee Tobin, esposa del arquitecto Frank Lloyd Wright, había sido víctima de una seductora "vampiro". Mientras, inquieta y empapada de las ideas del movimiento sufragista, Mamah abandonó a su marido y a sus dos hijos y se mudó a Colorado con una amiga para alejarse de los vecinos implacables. Meses después Wright dejó también a Kitty, se reunió con su amante en Nueva York y juntos tomaron un barco a Europa. 


Berlín fue la consagración de Wright; y Florencia una inspiración para más proyectos. Martha ingresó a los círculos intelectuales de la época y conoció a Ellen Key, la pensadora feminista sueca: se hicieron amigas y tradujo algunos de sus libros, como Amor y matrimonio donde Key denuncia la dependencia económica de las mujeres, pide reconocer el lugar del sexo en el amor y del placer sexual de la mujer, ante la escandalizada sociedad europea del momento. Imposible ignorar el escenario: los Estados Unidos de la época y la Europa de las vanguardias, la controvertida personalidad de Frank Lloyd Wright y la lucha de Mamah Cheney, obligada por la vida a jugarse como madre, esposa, amante e intelectual, que abrazó el feminismo y también se animó a cuestionarlo.


Un año después, cuando las habladurías se tranquilizaron, los amantes  regresaron a Estados Unidos y él se puso a trabajar en la casa que había imaginado para vivir con Mamah el resto de su vida. “No se parecerá a nada que hayáis visto antes. Será una casa que respete todos los principios que han dado sentido a la arquitectura desde que esta existe”, declamaba. Debajo de la cima de una colina en Spring Green, Wright diseñó una casa aislada que llamó "Taliesin", o "frente brillante", nombre que alude a un incubo que habría dado vida a Merlín, según algunos; o a un chamán druida, según otros. Taliesin, una vivienda construida con piedra caliza local, fue la culminación del estilo de la pradera. Según todos los informes, Wright y Cheney vivieron allí felices durante tres años, ganando lentamente a los vecinos. Fueron tiempos muy productivos:Wright trabajó en los jardines de Midway, en Chicago, y Mamah, tradujo cuatro libros de Ellen Key. Hasta el 15 de agosto de 1914



El 15 de agosto de 1914 fue el día de una de las matanzas que conmocionó a todo Estados Unidos. Una precuela de lo que le pasó a Roman Polanski, cuando SharonTate y otros amigos que estaban con ella fueron asesinados por el clan  Manson el 9 de agosto de 1969. Wright estaba de viaje en Chicago, muy lejos de Taliesin, donde estaba Mamah Cheney con sus dos hijos. Los de él vivían con la madre. Una vida reconstruida por dos que se amaban sin prejuicios. Hasta que un empleado de la casa, avisado que sería despedido, desató la tragedia. La primera víctima fue Mamah Cheney. El hombre abrió la puerta vestido  de punta en blanco y le sirvió la comida. Luego, parado detrás de la mujer, le partió la cabeza con un hacha. A los chicos, de ocho y doce años los persiguió hasta matarlos. Los empleados no corrieron mejor suerte: les sirvió el almuerzo y cerró la puerta, roció gasolina y encendió un fósforo. Murieron siete personas. Taliesin se fue convirtiendo poco a poco en un espectáculo dantesco.


Frank Lloyd Wright era un seductor irremediable que fascinaba a las mujeres. No salía a la calle sin su traje perfectamente planchado, corbata y un sombrero “porkpie”, de fieltro en invierno, y otra versión ligera para el verano: era una de sus señas de identidad. El mensaje que le habían pasado era escueto para evitarle males mayores. “Taliesin, consumido por las llamas”.Cuando llegó, completamente enajenado, se sentó al piano y comenzó a tocar Bach. 



Si te picó la curiosidad, T. C. Boyle,tiene un libro “Las mujeres”, con  la vida y amores del arquitecto Frank Lloyd Wright, uno de los iconos más controvertidos del siglo XX, Su finca de Taliesin, en el Wisconsin profundo, quemada dos veces y dos veces reconstruida, recibe oleadas de periodistas y turistas ávidos de anécdotas sobre la escandalosa vida amorosa de su dueño. Kitty, la primera esposa de Wright, está convencida de que las amantes de su marido solo son un espejismo. Martha «Mamah» Borthwick, una belleza que será asesinada por un criado. Y su segunda mujer, Miriam, ha de disputarse el trono del corazón del arquitecto con la sensual Olgivanna, una bailarina serbia que comparte con él una visión tempestuosa y turbulenta de la vida.


Fuentes:

Paul Hendrickson, Plagued by Fire The Dreams and Furies of Frank Lloyd Wright' (Knopf, 2019).

Nancy Horan: Amar a Frank

Thomas Coraghessan Boyle, Las mujeres

www.mcnbiografias.com

www.plataformaarquitectura.cl
















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